Un Policía Nacional siempre está de servicio, ese fue el caso del agente de Elda (Alicante) Carlos de la Rubia, de 37 años, y afincado en Petrer, aunque destinado en la Comisaría de Seguridad Ciudadana de Madrid desde el año 2012, que incluso en el día de su boda demostró que no hay descanso para estos héroes, al salvar la vida de un hombre que comía en el mismo restaurante en el que él tomaba algo con un compañero.
Los hechos ocurrieron el pasado sábado a mediodía, cuando el Policía Nacional se encontraba comiendo con un compañero, en un restaurante de Petrer, a escasas dos horas de celebrar su boda. Fue entonces cuando se percató de que en la mesa contigua, un hombre de unos 60 años se había atragantado con la comida, habiendo perdido el conocimiento debido a la falta de oxígeno.
Sin pensarlo dos veces, los agentes de Policía Nacional intervinieron, realizándole la maniobra de Heimlich, a raíz de lo cual, el hombre volvió a respirar, hasta que llegó una ambulancia y se consiguió estabilizarlo.
La familia, consciente de lo que podía haber sido un fatal desenlace, aseguraron entre lágrimas que estos dos agentes eran sus ángeles. 
Suerte que el suceso acabó con final feliz, pues el agente de Policía Nacional admitió a posteriori, que de haberse resuelto de manera fatal, probablemente no hubiese celebrado su boda, lo cuál afortunadamente no ocurrió y terminó por vivir uno de los días más felices de su vida, y por partida doble.

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