El Ministerio del Interior ha apostado por la decisión más justificable desde el punto de vista oficial. El acuerdo de equiparación salarial preveía que el 59% de los 831 millones de euros que costaría la subida de los funcionarios de las fuerzas de seguridad sería para los miembros de la benemérita y que el 41% restante iría a parar a los bolsillos de sus compañeros del cuerpo hermano.
En el primer tramo (correspondiente a 2018), la Guardia Civil se llevó el 59% del presupuesto total previsto para esa fase (los citados 308 millones de euros) y la Policía, el 41% restante.

En el segundo tramo (2019), sin embargo, las cosas cambiaron. El director general de la Policía, Francisco Pardo, convenció a su entonces homólogo en la Guardia Civil de que sus subordinados merecían más de ese 41%. Fue entonces cuando la proporción que se iban a llevar los miembros de la benemérita disminuyó en favor de la que ingresarían los policías. En concreto, los guardias civiles recibieron en el segundo tramo el 57,28% de la suma total designada para ese momento (249 millones de euros). Los policías, por su parte, se embolsaron el 42,72% de esa misma cantidad.

El cambio en el reparto motivó que la Policía tratara de mantener el terreno ganado y que la Guardia Civil reclamara lo inicialmente aprobado de cara a la distribución del montante previsto para el último tramo. Durante las últimas semanas, desde que Hacienda aprobó el desembolso, ha habido numerosas reuniones en el Ministerio del Interior entre los representantes de la administración y los de los agentes de ambas corporaciones. Asociaciones de Guardia Civil y sindicatos policiales, por su parte, se han aferrado a sus respectivas posiciones, que pasan por recuperar el terreno perdido los primeros (59-41%) y por poner en duda los criterios de reparto los segundos hasta el punto de reclamar no menos del 55-45%.

La decisión de optar por el acuerdo inicial y atender, por lo tanto, las peticiones de las asociaciones de la Guardia Civil ha sido comunicada esta tarde por los directores generales de ambos cuerpos a los representantes sindicales de cada agrupación por separado. La benemérita, sin duda, mantendrá su satisfacción por haber logrado su objetivo. Los sindicatos policiales, por su parte, no habrán logrado sus fines en esta negociación.

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